¿Economista, Congresista o Futbolista?

La elección de qué oficio resultaría conveniente estudiar implica un tema de lo más sugestivo en nuestro país. Vivimos en una sociedad con dos ambientes. El ambiente de la minoría -los altamente calificados- con demanda creciente; y el de la mayoría -la mano de obra efectivamente no calificada o con calificación obsoleta- que enfrenta, y previsiblemente enfrentará, una demanda laboral decreciente. En este escenario se dan adicionalmente algunas peculiaridades. En las estadísticas abundan los titulados… pero en los mercados escasea el capital humano (algo así como el inventario de gente efectivamente educada).

Pocos -muy pocos- se escapan de esta realidad (en la cual a mayor esfuerzo y calificación se asocia mayor paga y) se ubican en oficios con altas figuración e ingresos, ya sea en las canchas de futbol europeas o el Congreso de la República. Dada esta enredada realidad optamos nuevamente por el escapismo. Hoy –por ejemplo- se repite que no conviene educarse en carreras “viejas” (dizque sobre-ofertadas), y que, más bien urge apostar carreras técnicas, cortas u oficios con nombres nuevos, que supuestamente garantizarían alta empleabilidad en la actualidad y en el futuro.

No nos dejemos engañar. Si está seriamente interesado en la mejor elección académica accesible para usted o su familia, tenga muy en cuenta que la oferta de educación profesional de calidad en el país es en realidad muy reducida. Si bien proliferan entidades educativas con diplomas respaldados por el Estado Peruano, existen pocas entidades con un nivel académico impecable. Sobran los diplomas y certificados corruptos, tanto por nivel, u cuanto por obtención. Es por esto que, corrigiendo por niveles de calidad académica, el acervo de capital humano en el Perú es reducido. En español: que hay en realidad muy pocos abogados, médicos, contadores, ingenieros y economistas (de calidad).

Note que esta realidad no es broma. Limita severamente nuestras posibilidades de crecimiento y desarrollo económico. Nos empobrece a todos. A los educados y a los no educados. Aquí el mito de las carreras “viejas versus las nuevas” implica una simplificación extremadamente torpe. Obvia el fondo de la historia: la calidad del programa.

En el Perú requerimos gente educada en todas y hasta en cualquier carrera.
Creer que la etiqueta de un programa (tipo: electrometría computarizada ecológica o gestión globalizada de negocios estratégicos con mención en administración hotelera) resultaría per se una garantía de éxito profesional es un error. Como lo es creer que la reducción de exigencia y horas de clase resulta algo poco importante. Los cursos o programas más cortos dejan mucho menos y alcanzan la obsolescencia rápidamente. Cada día hay –y previsiblemente habrá- menos puestos para graduados en institutos y universidades de calidad deplorable y para programas facilitos y cortos. No importa si estos otorguen Magisters o Doctorados. El mercado discriminará. Quién contrate a esos graduados pagará la cuenta.
Aquí no hay frustración justificada. Si usted opta por horarios holgados, exigencia relajada y pagos aparentemente reducidos, no se queje después. Todos debemos saber quién es quién. Tengamos muy en cuenta que posiblemente no existe ámbito más corrupto en el Perú que la Educación. Por sí mismo un Título Profesional, Grado Académico o un Diploma a nombre de la Nación virtualmente no garantizan nada. Abundan los Doctores, Magísteres o Licenciados que nunca han pisado una biblioteca ni aprobarían exámenes minuciosos de primer año.

A esto agreguémosle –si usted cree en las colegiaturas- el rol cómplice de la mayoría de los colegios profesionales que no auditan mínimamente la calidad de sus colegiados, pero que exigen barreras monopólicas de entrada (cupos de graduación). El efecto de hacerles caso sería lamentable. Estos entes privados determinarían cual sería el nivel de ingresos de cada facultad (distribuyendo en función de objetivos nada transparentes los cupos) y actuando como repartidores de rentas monopólicas, sin resolver para nada el problema de fondo. Si les hacemos caso solo nos quedamos con menos pero de los mismos.
Ya lo saben, si usted no tiene la suerte del congresista Lescano o no juega futbol como Lionel Messi, entonces no le queda más que esforzarse en la carrera que usted elija, pero entendiendo que la clave es el nivel de exigencia.

Recordémoslo bien: los doctorados, títulos y las colegiaturas sólo valen cuando existe educación competitiva detrás.

Una respuesta para “¿Economista, Congresista o Futbolista?”

  1. Rolando Cardenas Dice:

    Efectivamente mi estimado Carlos, hay un dicho que dice que el Habito no hace al monje pero siempre sera importante saber de que Convento viene, lamentablemente la creación de mas Universidades en el Peru, creo que ya suman mas de 40 y la proliferación de institutos de todo tipo hacen que no se pueda separar la paja del trigo.

    Pero este problema tiene tres vectores, como dices tu las exigencias de los centros educativos, las exigencias del mercado laboral y tambien las exigencias del futuro profesional o estudiante, son pocos los que exijen mas y de mayor calidad.

    Bueno no queda mas que felicitarte por tu excelente columna.

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