De Regreso

Julio 6, 2009

Aquí estamos de  vuelta. A dos días de un paro nacional.

Transcurridos pocos días de que se derogase la ley forestal (como prueba del poder concreto de las ONG y de nuestra práctica de darle la espalda a quien podamos –en este caso a los mestizos apodados como nativos-).

fuegos-artificiales-sitemarca-2008Y cada día menos sorprendidos de ese no hacer nada coherente desde el gobierno frente a una recesión que se nos viene bien encima.

Les prometo que no nos vamos a aburrir.

CMAC


El Espejo Externo

Abril 15, 2009

econoversiaParecemos muy preocupados por las cuentas fiscales. Por la morosidad bancaria. Porque la burocracia gaste mejor. Por la suerte de tres o cuatro señorones –y señoritos- mercantilistas que nos amenazan con despedir gente. Por gente que difícilmente podemos emplear -más allá de en días de vacas gordas- y para que no se dispare la pobreza rural. Pero ignoramos las tendencias incipientemente peligrosas de nuestra balanza de pagos. Ignoramos sus señales (ver figura adjunta)

Creemos que tenemos reservas internacionales para rato. Creemos que controlar el tipo de cambio (dizque controlar su volatilidad) nos aseguraría estabilidad nominal. Creemos que los regalitos para el agro van a compensar la previsible caída de las agroexportaciones. Creemos que la recesión global se está moderando.

Ojalá no nos equivoquemos. La factura resultará elevada. En todo caso resulta clave mirar el espejo de nuestras cuentas externas.

PD: ¿Cuáles son estas tendencias:

Se deterioran las exportaciones, remesas y los influjos de capitales sostenida y simultáneamente. Esta situación debe ser revertida.

Se deben enervar competitividades exportadoras y captadoras de inversión como una suerte de prioridad nacional (Educación, Infraestructura, dólar libre y reformas sectoriales).

Resignarse a menor crecimiento (con dólar barato), dado el actual deterioro global, implica un caminito harto conocido en la región…


¿Economista, Congresista o Futbolista?

Abril 1, 2009

La elección de qué oficio resultaría conveniente estudiar implica un tema de lo más sugestivo en nuestro país. Vivimos en una sociedad con dos ambientes. El ambiente de la minoría -los altamente calificados- con demanda creciente; y el de la mayoría -la mano de obra efectivamente no calificada o con calificación obsoleta- que enfrenta, y previsiblemente enfrentará, una demanda laboral decreciente. En este escenario se dan adicionalmente algunas peculiaridades. En las estadísticas abundan los titulados… pero en los mercados escasea el capital humano (algo así como el inventario de gente efectivamente educada).

Pocos -muy pocos- se escapan de esta realidad (en la cual a mayor esfuerzo y calificación se asocia mayor paga y) se ubican en oficios con altas figuración e ingresos, ya sea en las canchas de futbol europeas o el Congreso de la República. Dada esta enredada realidad optamos nuevamente por el escapismo. Hoy –por ejemplo- se repite que no conviene educarse en carreras “viejas” (dizque sobre-ofertadas), y que, más bien urge apostar carreras técnicas, cortas u oficios con nombres nuevos, que supuestamente garantizarían alta empleabilidad en la actualidad y en el futuro.

No nos dejemos engañar. Si está seriamente interesado en la mejor elección académica accesible para usted o su familia, tenga muy en cuenta que la oferta de educación profesional de calidad en el país es en realidad muy reducida. Si bien proliferan entidades educativas con diplomas respaldados por el Estado Peruano, existen pocas entidades con un nivel académico impecable. Sobran los diplomas y certificados corruptos, tanto por nivel, u cuanto por obtención. Es por esto que, corrigiendo por niveles de calidad académica, el acervo de capital humano en el Perú es reducido. En español: que hay en realidad muy pocos abogados, médicos, contadores, ingenieros y economistas (de calidad).

Note que esta realidad no es broma. Limita severamente nuestras posibilidades de crecimiento y desarrollo económico. Nos empobrece a todos. A los educados y a los no educados. Aquí el mito de las carreras “viejas versus las nuevas” implica una simplificación extremadamente torpe. Obvia el fondo de la historia: la calidad del programa.

En el Perú requerimos gente educada en todas y hasta en cualquier carrera.
Creer que la etiqueta de un programa (tipo: electrometría computarizada ecológica o gestión globalizada de negocios estratégicos con mención en administración hotelera) resultaría per se una garantía de éxito profesional es un error. Como lo es creer que la reducción de exigencia y horas de clase resulta algo poco importante. Los cursos o programas más cortos dejan mucho menos y alcanzan la obsolescencia rápidamente. Cada día hay –y previsiblemente habrá- menos puestos para graduados en institutos y universidades de calidad deplorable y para programas facilitos y cortos. No importa si estos otorguen Magisters o Doctorados. El mercado discriminará. Quién contrate a esos graduados pagará la cuenta.
Aquí no hay frustración justificada. Si usted opta por horarios holgados, exigencia relajada y pagos aparentemente reducidos, no se queje después. Todos debemos saber quién es quién. Tengamos muy en cuenta que posiblemente no existe ámbito más corrupto en el Perú que la Educación. Por sí mismo un Título Profesional, Grado Académico o un Diploma a nombre de la Nación virtualmente no garantizan nada. Abundan los Doctores, Magísteres o Licenciados que nunca han pisado una biblioteca ni aprobarían exámenes minuciosos de primer año.

A esto agreguémosle –si usted cree en las colegiaturas- el rol cómplice de la mayoría de los colegios profesionales que no auditan mínimamente la calidad de sus colegiados, pero que exigen barreras monopólicas de entrada (cupos de graduación). El efecto de hacerles caso sería lamentable. Estos entes privados determinarían cual sería el nivel de ingresos de cada facultad (distribuyendo en función de objetivos nada transparentes los cupos) y actuando como repartidores de rentas monopólicas, sin resolver para nada el problema de fondo. Si les hacemos caso solo nos quedamos con menos pero de los mismos.
Ya lo saben, si usted no tiene la suerte del congresista Lescano o no juega futbol como Lionel Messi, entonces no le queda más que esforzarse en la carrera que usted elija, pero entendiendo que la clave es el nivel de exigencia.

Recordémoslo bien: los doctorados, títulos y las colegiaturas sólo valen cuando existe educación competitiva detrás.


¿Nos Caemos?

Marzo 17, 2009

Las cifras de las primera semanas del año vienen más feas de lo previsto –si todavía pensamos en un crecimiento anual del 5%-. Explicaciones tentativas sobran. Por un lado tenemos los primeros impactos de una recesión global no solo masiva (sino de duración incierta) que congelan el grueso del planeta y con ello, los flujos de exportaciones y capitales privados que nos movían dinámicamente hasta hace poco.

También tenemos una política monetaria torpe que afecta las tendencias del mercado cambiario –distorsionándolo  a la baja- justo cuando más requerimos no perder competitividad.

Agréguenle a todo esto los miedos inducidos. Algunos contagiados y otros impulsados por el más miope interés politiquero de la alianza entre opositores del régimen y ese gran oxímoron de la sociedad peruana (los tecnócratas de izquierda).

Notémoslo bien. Aún crecemos y -si hacemos mucho más por ganar competitividad exportadora y por mejorar el clima de inversión- no tenemos por qué dejar de crecer a ritmos altos.

Pero, haciendo lo mismo de siempre (poca reforma, dólar abaratado y tratar de inflar el gasto fiscal), solo les daremos el gusto a los gobiernos democráticos de Cuba, Bolivia, Ecuador y Venezuela y sus aliados y asalariados en casa.

En esta encrucijada, asustarnos (léase: dejar que nos asusten) o caer en pánicos que le dejan la mesa servida a un montón de señoritos ávidos de prebendas mercantilistas y grandes proyectos de salvación nacional desde el Estado, sería algo muy cercano a suicidarnos económicamente. caemos

 

 

 

 

 

 


La Teta Chupada*: El Vergonzosamente Escondido Drama de la Agricultura Peruana

Marzo 15, 2009

 

 

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Nos agrade escucharlo o no, una agricultura atrasada, protegida comercialmente y discrecionalmente subsidiada, es el gran negocio de la izquierda peruana desde los aciagos días de la corrupta dictadura velazquista. Es la gran teta succionada, política y económicamente, por el grueso de la izquierda peruana conocida.

El negocio económico se da en forma ordenada (aunque variopinta) a través de la administración de subsidios diversos y desde el financiamiento –nunca monitoreado por resultados- local y global de sus diversas ONGs. Bajo la idea de que el agro peruano es mayormente no competitivo y que debe ser direccionado por la burocracia de turno y que el minifundio es intocable (una suerte de rezago institucional inevitable). Dentro de este statu-quo (solo trastocado temporalmente bajo la administración del ex ministro Benavides) un ministro como el actual resulta clave.

El negocio político es más procaz. Todo régimen totalitario de izquierda requiere un país dividido, con excluidos frustrados y empobrecidos. Las pócimas de política de las grandes luminarias del agrarismo local (créditos subsidiados, protección comercial, garantías crediticias, precios de refugio, derechos de propiedad discrecionalmente respetados –minifundios incluidos-) garantizan pobreza. Garantizan un tercio de votos para el contestatario izquierdista de turno…

Este es el centro del drama de la agricultura nacional. Que es el drama de un tercio de nuestra fuerza laboral y configura el grueso de los peruanos ubicados debajo de la línea de pobreza. Los agraristas locales  son hábiles presentándose como intelectuales progresistas y aliviadores de una pobreza (cuyo statu-quo defienden sin mayor vergüenza). Pero, casi tan efectivos como ellos –defendiendo este drama- resultamos el resto. Calladitos.

No solo temiendo decir que el Agro no es un sector minusválido. Que es un sector de negocios. Obviando que un tipo de cambio de mercado, la reconcentración de la propiedad, la reforma educativa rural y la reducción del déficit de infraestructura en areas rurales configuran la clave para cambiarle el rostro al Perú.

Pero notémoslo bien: no se trata de aportar por un agro movido fuera del mercado (con programas mixtos o estatales, “iluminados”). Se trata de profundizar y acercar el mercado. Nada de programas cerrados, prohibidos de ser monitoreados por resultados y etiquetados sospechosamente como programas de “alivio de la pobreza”. Esos son o pura demagogia o negociados privados. No sirven para nada. Regalos donde no hay infraestructura elemental y donde la calidad educativa es aberrante no ayudan.


* Uso aquí el vocablo “chupada” tanto como sinónimo de asustada (parafraseando en forma distorsionada el título de la premiada película de Claudia Llosa); cuanto como succionada o saqueada. Descarte –por favor- cualquier otra interpretación chabacana.

 

 

 


Tiempo de los Agoreros Zurdos II (Estacionalidad e Inercia): Una Precisión Estadística

Febrero 22, 2009

En la nota previa tratamos de enfocar lo previsible. Que intereses económicos y políticos locales ya están tratando de medrar “descubriendo” que la recesión global ya nos estaría golpeando. Esto aún cuando hoy no tienen evidencia sólida para sostener esto.

De hecho menor crecimiento no es recesión: recesión implica o caída de la inversión privada neta (indicador del cual no tenemos índices oficiales) o –usualmente aquí- caída del PBI.

Pero en politiquería y buen mercantilismo, todo vale.

No soy creyente en la efectividad del programa anti crisis. Abrigo la expectativa de que recapaciten (permitan el realineamiento oportuno del dólar, et al) a tiempo. Sin embargo, la historia no apuesta a nuestro favor.

Esto no quita el destacar hoy lo patético y demagógico de algunas predicciones ultra negativas para el 2009 soltadas en los medios en los últimos días. De hecho la inercia de crecimiento del 2008 y la estacionalidad del PBI peruano (ver figura adjunta) permiten –ceteris paribus- anticipar* hoy un crecimiento real significativo (fluctuante alrededor del 4%) para este año.

 

*En ausencia de una desproporcionada espiral recesiva global (a fines del 2009). Puntualizo este punto dada mi fundada desconfianza en el Paquete Reactivador de Barack Hussein Obama. seasAcordémonos de la lección omitida de los años treinta: cuanto más gasta el gobierno, más se profundiza y alarga la recesión…


Cochrane vs. Acemoglu

Febrero 16, 2009

En estos días en los que todo el mundo habla de la crisis financiera norteamericana, y se habla de los eventos negativos del día y/o de las acciones gubernamentales para paliarlos, pocas veces tenemos el tiempo para enfocar el fondo de la historia. A quienes les interese esto los invito a escuchar dos notables audios extraídos de uno de los mejores podcasts disponibles (Econtalk). Estos notables y polarizados audios nos refieren a conversaciones de Russ Roberts (George Mason) con Daron Acemoglu (MIT) –link : http://www.econtalk.org/archives/2009/02/acemoglu_on_the.html-y con John Cochrane (U Chicago) –link: http://www.econtalk.org/archives/2009/02/cochrane_on_the.html- .
Les recomiendo especialmente tomarse el tiempo. Aclaran muchas cosas.


Chávez Quiere

Febrero 16, 2009

Si no hubiera ganado ayer –hechas todas las calibraciones electorales requeridas- el dictador venezolano hubiera obtenido sus correcciones constitucionales a la tercera o cuarta intentona. Una dictadura voraz maneja no solo las instituciones, usualmente maneja los tiempos.
A la luz de los resultados de ayer, sin embargo, es sano reconocer que el asunto de fondo en la consolidación temporal de la dictadura chavista no solo implica la vigencia de reglas que posibiliten la permanencia del régimen, implica la profundización de su totalitarismo.
Esto no es broma.
Ni para los venezolanos, ni para nosotros.
Chávez sabe que Venezuela está polarizada (como el resto de este hemisferio), y que para consolidarse no requiere mayores éxitos económicos. Solamente mucha mayor polarización. Es más, más de uno de sus asesores más avispados le debe haber dejado muy en claro que la apertura y la reducción de la pobreza se lo traerían abajo.
Las crisis global no necesariamente lo debilitará.
Por otro lado, si observamos fríamente el desenvolvimiento del Hemisferio Occidental, tendremos que aceptar que Latinoamérica podría catalogarse hoy como una de las regiones más justamente olvidadas del globo. Y que está –justamente- olvidada por que se maneja mal y se cree rica. Este rollo, reforzado desde los wawahuasis hasta los patéticos doctorados locales, le hace fácil vender la ilusión del socialismo bolivariano.
Una recesión global que golpea a naciones dependientes de los precios de los commodities, solo le hace aún más fácil esta tarea.
Pero existe un elemento adicional. El Perú de hoy –ad portas de un largo proceso electoral- implica una vieja frustración para este cantinflesco dictador. No esperemos que Chávez se duerma. Localmente, necesita vender que la revolución bolivariana es exitosa regionalmente
Nos ayuda que su flujo de caja esté temporalmente alicaído. No nos ayuda la voracidad de sus aliados locales ni que muy posiblemente hayan aprendido a desmarcase de él (en aras a no repetir el papelón ollantista de la elección 2006).
Cometeríamos un error –de esos que hemos estado cometiendo desde los sesenta- si dejamos de mirar a Venezuela.
Y uno mucho mayor si dejamos de monitorear el avance de su manipulación ideológica.

Acordémonos bien. Tan hábiles resultan los regímenes totalitarios vendiendo éxitos inexistentes, que aún hoy más de un congresista de la izquierda de los ochenta no se puede explicar qué pasó en la URSS o por qué –parafraseando al genocida che Guevara- Cuba no superó económicamente a los Estados Unidos…

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Sobre Etiquetas y Contrabandos

Febrero 6, 2009

Las Etiquetas pueden resultar muy útiles. Tanto para explicar lo que está adentro, cuanto para confundir (engañar) al que las lee. Por tradición en la Latinoamérica, el uso engañoso de los etiquetados no ha sido nada raro. Regímenes populistas se han bañado en retóricas ortodoxas o neoliberales, mientras que el grueso de programas de Gasto Social o de Ayuda sectorial sólo han escondido lamentables episodios de corrupción y mercantilismo nunca castigados. Para muestra un botón.

En nuestro país a lo largo de los ochenta, uno de los tipos de cambio controlados de un régimen múltiple, se le denominaba como el tipo del mercado “único” (o dólar MUC). Revisando nuestra historia económica reciente podemos encontrar –sin mucho esfuerzo- cientos de ejemplos de etiquetados confusos, manipuladores y abiertamente mentirosos. Tengámoslo en cuenta: a través de ellos se nos han contrabandeado muchas barbaridades.

Hoy, nuestro BCR, responsable central de uno de los procesos inflacionarios más largos y destructivos de la historia mundial, ha optado por etiquetar sus cerrados afanes de controlar el dólar, con la fórmula de que desea combatir la volatilidad del tipo de cambio (dizque para que las facturas de telefonía o cable no suban). En esta prédica nos contrabandean además que “no combatirán la tendencia de mercado”, pero que sí evitarán “los picos excesivos y los movimientos bruscos” (¿?). La realidad es otra. Desde hace ya varios años el BCR ha distorsionado significativamente tipo de cambio local. Después de obligar a que los ahorros de los trabajadores en las AFP no diversifiquen globalmente su riesgo, hace pocas semanas atrás emitían desproporcionadamente para comprar dólares (patrón que llegó a implicar casi un 15% del PBI en compras netas).

Cuando se despertó la actual crisis financiera global y la bolsa Limeña se cayó de bruces, se puso a vender divisas masivamente. Sólo a lo largo del último semestre del año pasado, el BCR vendió dólares –para evitar a como dé a lugar un realineamiento hacia arriba- por US$5,979 millones. Enfocado esto, aproximémonos a la pregunta del millón: ¿Cuál sería el desenlace previsible del tratar de estimular la demanda interna con políticas fiscales y monetarias simultáneamente expansivas, en un ambiente en el cual se apuesta por un dólar nominalmente rígido?


Fijo y Flexible

Febrero 1, 2009

¿Cómo debería manejarse el dólar en el Perú? ¿Resultaría mejor un régimen determinado (fijo, reptante, flexible, etc.) ?

Esta es una interrogante que además de despertar pasiones y controversias, tiene en realidad una respuesta sencilla.

El mejor régimen cambiario para cualquier país es un régimen Fijo-Flexible. Un esquema de manejo cambiario consistente con altos niveles de estabilidad (léase: predictibilidad) en el precio nominal de la divisa y consistente –también- con un alto grado de flexibilidad real ante perturbaciones de mercado. En principio todo esquema cambiario bien manejado y coordinado con el resto de la política económica puede caer en esta categoría.

Por ejemplo, un esquema de convertibilidad, o currency board, puede resultar (como lo resultó en Hong Kong por décadas) una excelente alternativa; dado el manejo monetario que lo acompañó y la alta flexibilidad en los mercados no transables de la economía hongkonesa. A pesar del congelamiento legal del tipo de cambio nominal, la libertad económica y la profundidad de la competencia no transable le dio a este esquema cambiario la combinación de estabilidad nominal con flexibilidad real.

Notémoslo bien: éste no fue el caso de la Argentina de Domingo Cavallo. Allí se cometieron todos los errores que cualquier gestor de una caja de convertibilidad debe evitar. La falla no fue del esquema: fue de su gerencia.

Otro buen ejemplo lo dan la cantidad de países que hoy combinan un régimen de tipo de cambio libre o flotante con un manejo monetario serio. En ellos también el tipo de cambio nominal es relativamente estable (reflejo de la responsabilidad monetaria) y todo lo flexible que se requiere frente a variaciones en el nivel de escasez de las divisas.

El caso peruano actual, un régimen de flotación sucia que esconde la persecución de dos objetivos contradictorios (una meta inflacionaria simultáneamente a un piso y/o techo nominal), nótese dentro de un mercado severamente distorsionado por la imposición de una regulación que impide la plena diversificación del riesgo de los ahorros previsionales privados, dista mucho de ser recomendable.

Hoy por hoy  nadie cree en la estabilidad del cambio. Así como pocos meses atrás el BCR tuvo que relajar sus patrones de inyección de liquidez y crédito nominal para emitir todo lo necesario para evitar un derrumbe nominal del tipo de cambio (en algún momento con un flujo anualizado de compras no esterilizadas  cercano al 15% del PBI); sólo en los últimos cuatro meses –ante el nerviosismo despertado por la recesión global- el instituto emisor ha tenido que vender desesperadamente divisas por casi 6 billones de dólares. Flujo difícil de sostener en el tiempo.

Pero esto no es lo peor del esquema cambiario prevaleciente. En medio de una recesión global, dentro de la cual resulta clave tratar de ganar competitividad para exportar (y tratar de captar inversiones asociadas), el BCR irracionalmente bloquea la elevación del tipo de cambio nominal; mientras (como para maximizar los daños) eleva el dinamismo de los precios no transables con una política crediticia innecesariamente expansiva.

¿Qué deberíamos hacer?

Pues la respuesta es sencilla. Transitar hacia un sistema estable (nominalmente) y Flexible (en términos reales). ¿Y qué esquema es éste?

Pues cualquiera, pero bien administrado.

La inclinación personal de este bloguero va hacia un régimen de flotación (escrupulosamente esterilizado) y acompañado de un régimen de meta inflacionaria de a verdad. Otra vez nótese: para que el tipo de cambio sea libre debemos elininar las distorsiones prevalecientes en el mercado de divisas.

Una precisión final. Claro está que el tipo de cambio real siempre flota. Pero no basta que flote. Un tipo de cambio baratito, distorsionado por regulaciones torpísimas, claro que flota. Pero flota erosionando competitividad y engendrando una crisis en cuenta corriente, más temprano que tarde.