El premio Nóbel de Economía 2008, Paul Krugman es un economista destacado. Su aporte a la teoría de comercio internacional es importante.
Sus columnas en el New York Times (linkeadas usualmente en este humilde blog) lo ubican tanto como un referente del progresismo gringo cuanto como uno de los más destacados difusores vivos del pensamiento keynesiano.
Krugman es diferente a Stiglitz o Chomsky básicamente por su lucidez, aunque también por su mutabilidad. En esto parece mucho al economista de moda en estos días (el difunto John M. Keynes).
En los últimos tiempos y en forma sinuosa pero articulada este destacado columnista se ha convertido en el defensor por excelencia de los rescates y nacionalizaciones bancarias.
En su columna del día de hoy (Banking on the Brink –link: http://www.nytimes.com/2009/02/23/opinion/23krugman.html?_r=1&pagewanted=print) se juega abiertamente por la nacionalización de las pérdidas bancarias.
Y lo hace apostando por tres observaciones:
I. Algunos bancos serían zombies. Estarían tan quebrados que sólo operan dada la expectativa de reflotamiento estatal;
II. Que a él le parece que deben ser rescatados (“banks must be rescued. The collapse of Lehman Brothers almost destroyed the world financial system, and we can’t risk letting much bigger institutions like Citigroup or Bank of America implode”);
III. Y que aunque los bancos deben ser rescatados, la operación no debe tolerar beneficios para los accionistas (me temo que más que una observación ésta sería una buena intención compartida por todos, incluidos a los banqueros).
Premio Nóbel o no, su razonamiento no parece muy sólido hasta aquí.
Sin embargo, más débiles que sus observaciones resultarían sus remedios: Los contribuyentes deben pagar la factura “To end their zombiehood the banks need more capital. But they can’t raise more capital from private investors. So the government has to supply the necessary funds”. Pero… ¿Por qué?
Su respuesta aquí es circular: sí porque sí (“they’re zombie banks, unable to supply the credit the economy needs”).
Luego de tan erudita justificación, el Nóbel nos recuerda la historia.
Nos repite -!Oh Sorpresa!- Otros progre-mercantilistas han socializado pérdidas privadas (“it’s as American as apple pie”).
Además nos amenaza (“the longer we live with zombie banks, the harder it will be to end the economic crisis”).
Esto a pesar de que la historia de los años treinta contrasta que la intervención no corrigió sino alargó innecesariamente la recesión.
A pesar de todo esto Krugman no parece estar interesado en hacer de tonto útil a ciertos contrabandos que ya parece querer esbozar la administración obamista: nada de ““public-private partnerships”.
Pero entonces ¿cual es el problema de fondo aquí? ¿Qué hacer? Para enfocar una lúcida respuesta a esta pregunta, los invito a escuchar la entrevista semanal de Econtalk (Meltzer on Inflation) –link: http://www.econtalk.org/archives/2009/02/meltzer_on_infl.html - y que me atrevo a resumir simplemente como que urge entender que hay que restaurar la confianza. ¿Y luego? Simplemente, dejar actuar a los privados.
Cuanto más se abuse –con regulación, impuestos o inflación- más larga resultará la crisis.